Portada del dossier comercial difundido por la gestora Polina Stroganova.
Por Edgar Alejandro Hernández
El sistemático desmantelamiento de la infraestructura cultural que ha impuesto el régimen morenista al ya mermado ecosistema cultural en México tiene en los museos nacionales a uno de sus afectados más graves y, a la vez, más silenciosos.[1] La dolosa reducción del presupuesto de la Secretaría de Cultura federal, que se encuentra en el nivel más bajo desde 2017, con apenas 0.17 por ciento del Presupuesto de Egresos de la Federación, sumada al desvío de recursos hacia proyectos faraónicos e inconclusos como el Tren Maya y el Complejo Cultural Chapultepec, ha provocado que los museos dependan cada vez más de iniciativas privadas para salir de su operación diaria, lo que incide directamente en su programa expositivo.
El caso más reciente ocurrió en el Museo Tamayo con la exposición Wayamou: Lenguas de lo común. Laura Anderson Barbata y Sheroanawe Hakihiiwe, del 6 e febrero al 10 de mayo de 2026, que convirtió de facto al recinto en una galería comercial, ya que la gestora Polina Stroganova utilizó la muestra y las imágenes difundidas por el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL) para ofrecer la obra de Anderson Barbata en un dossier comercial que circuló durante el periodo de exhibición con diferentes miembros de la comunidad artística vía Whatsapp. La utilización de la exposición y las imágenes de la misma con fines mercantiles se puede comprobar no sólo por el título que tiene el dossier comercial: "Obra selecta de Wayamou: Lenguas de lo común. Laura Anderson Barbata y Sheroanawe Hakihiiwe. Museo Tamayo 2026", sino que además utiliza las mismas fotografías que difunde el museo en su sitio web. Incluso en ambos casos se consigna que el registro fotográfico de la exposición lo realizó “Gerardo Landa y Eduardo López (GLR Estudio)”.¿Quién pagó por el registro de la exposición, el Museo Tamayo o Polina Stroganova?
Curada por la directora del museo, Andrea Torreblanca, llama la atención que Wayamou: Lenguas de lo común fue la única exposición del Museo Tamayo que contó con una publicación en lo que va del presente año, un catálogo de pasta dura e impresión a todo color, que sólo tuvo un tiraje de 100 ejemplares, según lo informa su colofón. El mercado del arte no necesita que se impriman mil copias.
Otra exposición que también ha destacado es Futuros Arcaicos, curada por Andrea Torreblanca, que fue inaugurada el 24 de abril de 2025 y que ha extendido su periodo de exhibición hasta el 19 de julio de 2026, una permanencia de casi 15 meses, sin que haya existido una explicación oficial de por qué se ha mantenido por un periodo tan inusual. Sus salas semivacías no parecen respaldar su permanencia, más aún si se compara con el resto de su programa, cuyas muestras temporales duran, en todos los casos, entre tres y seis meses.
El año pasado emití mi opinión sobre Futuros Arcaicos, por lo que no volveré a ello, pero vale la pena resaltar que su largo e inusual periodo de exposición ha atentado en contra de las propias obras en exhibición. Se puede documentar el caso de Spring Tide, de Earl Reiback, pieza que, según las fuentes consultadas, fue dañada por un visitante y no pudo ser restaurada. El incidente ocurrió aprovechando la oscuridad de la sala, que no permitía siquiera leer las cédulas de las obras. En lugar de retirar la pieza e informar al público sobre el cambio, la solución que encontró el museo fue sustituirla por otra similar, ¿quién podría notarlo?, Plus helicoidal lumineux, de Martha Boto. El INBAL y el Museo Tamayo no hicieron público este cambio, pero como en la cabeza del ladrón brilla el sombrero, basta con ver el texto curatorial pegado a muro para notar que sigue el nombre de Earl Reiback y no aparece el de Martha Boto.
Mandé por escrito 12 preguntas sobre el Museo Tamayo a Gerardo Cedillo, coordinador de Artes Visuales del INBAL, con copia a Alejandra de la Paz, directora general del INBAL. Estas fueron sus respuestas.
El dossier comercial difundido por la gestora Polina Stroganova reproduce diversas vistas de la obra en las salas del Museo Tamayo.
Durante el periodo de exhibición de la exposición Wayamou: Lenguas de lo común. Laura Anderson Barbata y Sheroanawe Hakihiiwe, la gestora Polina Stroganova circuló con diferentes miembros de la comunidad artística un dossier comercial con obras que en ese momento se exhibían en el Museo Tamayo.
1 ¿El INBAL o el Museo Tamayo autorizó que se comercializara la obra durante el periodo de exhibición?
(Sin respuesta)
2 ¿Quién le dio la autorización a Polina Stroganova para utilizar las mismas imágenes que difundió el INBAL de la exposición Wayamou: Lenguas de lo común. Laura Anderson Barbata y Sheroanawe Hakihiiwd en el Museo Tamayo?
Polina Stroganova no solicitó autorización para el uso de las imágenes ya que estas son vistas de sala que se encuentran disponibles en la página web del museo para consulta pública.
3 ¿Existe algún convenio comercial entre Polina Stroganova y Andrea Torreblanca, curadora de la exposición y directora del Museo Tamayo?
No existe ningún convenio comercial ni de ningún tipo entre Polina Stroganova y Andrea Torreblanca.
4 ¿Existe algún convenio comercial entre Polina Stroganova y el INBAL? De ser así, ¿hay alguna aportación al instituto producto de la venta de las obras?
No existe ningún convenio comercial ni de ningún tipo entre Polina Stroganova y el INBAL, por lo que no hay aportación alguna.
5 ¿El INBAL seguirá autorizando la comercialización de las obras que se exhiban dentro de sus museos durante el transcurso de su periodo de exposición?
El INBAL no autoriza la comercialización de las obras que se exhiben en sus museos.
(La obra de Wayamou: Lenguas de lo común se comercializó durante el mismo periodo de la exposición utilizando imágenes oficiales de las salas del Museo Tamayo).
6 ¿Polina Stroganova aportó recursos para la exposición Wayamou: Lenguas de lo común. Laura Anderson Barbata y Sheroanawe Hakihiiw y/o para el catálogo de la muestra publicado por el INBAL?
Polina Stroganova no aportó ningún recurso para la exposición Wayamou: Lenguas de lo común.
7 Sobre la gestión de Andrea Torreblanca como directora del Museo Tamayo, quiero preguntarle ¿cuáles fueron los criterios para cancelar compromisos adquiridos por su antecesora como la muestra de Rineke Dijkstra?
La cancelación de la exposición de Rineke Dijkstra se debió a que la artista solicitó cambios de última hora que no estaban contemplados en el presupuesto original, los cuales rebasaban por mucho el monto asignado por el museo.
8 Sobre la exposición Futuros Arcaicos, curada por Andrea Torreblanca, ¿cuál es la justificación para que la muestra se mantenga durante un periodo de 15 meses en exhibición?
A través de Futuros Arcaicos se presenta la colección del Museo Tamayo, uno de los ejes principales de la actual gestión del recinto. La respuesta positiva de distintos públicos sobre su presencia en el museo a lo largo de los meses es el motivo principal para mantenerla en salas. La muestra concluye el 19 de julio de 2026.
9 ¿Existe algún antecedente en el Museo Tamayo o en cualquier otro museo del INBAL de una exposición temporal que haya permanecido abierta durante tantos meses?
Sí. Bajo el signo de Saturno. Adivinación en el arte, en el Museo Nacional de Arte, tuvo muy buena recepción del público por lo que se extendió hasta enero de 2026.
(Bajo el signo de Saturno tuvo una duración de siete meses. Vale la pena insistir en que no existe antecedente de una exposición temporal de 15 meses).
10 ¿Hubo algún cambio en la relación entre la dirección del museo y su patronato tras el relevo en la dirección? ¿O existe alguna razón presupuestal, administrativa o de otra índole que explique que Futuros Arcaicos haya permanecido en exhibición durante 15 meses?
No hay algún cambio en la relación entre la dirección del museo y su patronato, y no existe ninguna razón presupuestal que se vincule a la permanencia de Futuros Arcaicos. Como se mencionó antes, su permanencia es resultado del interés del público.
11 Dentro de la exposición Futuros Arcaicos, la pieza Spring Tide, de Earl Reiback, fue dañada por un visitante. La obra no se pudo restaurar y fue cambiada por una obra similar de Martha Boto titulada Plus helicoidal lumineux. ¿Qué reporte dio el Museo Tamayo de este incidente al INBAL? El cambio se puede ver además al comparar la lista de obra que exhibe el museo donde sigue el nombre de Earl Reiback y no aparece su sustituta Martha Boto.
La obra Spring Tide (1971), de Earl Reiback, no fue dañada por un visitante; la pieza presentó una falla eléctrica en una bombilla, lo cual es común en una obra que se realizó hace más de cincuenta años. Spring Tide se encuentra en el CENCROPAM para su restauración. En lo que refiere a la obra de Martha Boto, su ficha técnica está en la sala y su nombre en la página web del museo desde su inclusión en la exposición.
12 ¿Se informó a los herederos de Earl Reiback sobre el incidente y sobre la sustitución de la obra?
No en todos los casos los museos notifican al anterior propietario, donante o al artista antes de llevar a cabo trabajos de conservación preventiva o restauración. En este caso, no fue necesario informar de la falla dado que no es de gravedad. El personal del museo actúo bajo debido proceso al reportar al área correspondiente, que en este caso es el CENCROPAM.
[1] Este tema también ha sido abordado por Fabiola Iza en A Hard Sell: on Mexican art in the age of austerity y por Francisco Berzunza en La burocracia de peltre.
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Texto publicado el 19 de junio de 2026.